martes, 3 de abril de 2012

Sólo a veces...

Aquí me hallo, de fondo un folio en blanco, el galgo que aparece cuando miro a través de él me intenta levantar el ánimo moviendo un poco el rabo, pero sólo le acaricia mi tristeza. Intento escribir algo y las letras temblorosas que nacen de una tinta que jamás escupirá mentiras me sonríen y bailan, para formar las frases más bonitas que esta demencia juvenil me permite recordar. Espero tatuar en mi mente una o dos. A veces, cuando el jersey de la vida me queda grande, cuando cada paso que doy no tiene final feliz, cuando cualquier mal pensamiento maneja mis hilos de marioneta, sólo a veces... pintar una de esas frases en mi cabeza me permite seguir saludando con sonrisa en mano y alegría en los bolsillos. Sólo a veces...